A COMER CARBÓN...
Por José Yunis Mebarak
Tengo una deuda conmigo mismo y con las personas que me escucharon hace un par de días durante mi intervención en el foro Semana sobre ¨El desafío de la minería en un país megadiverso¨, en donde hablé en términos técnicos sobre las conclusiones de un estudio en el departamento del Cesar que The Nature Conservancy, el Ministerio de Ambiente y otros socios desarrollaron sobre compensaciones ambientales. Retomo una pregunta concreta que le hicieran al Gobernador del Cesar en el foro para decir, sin tanta prosa técnica: ¿Cómo será el Departamento del Cesar en cien años?
Para un departamento en donde hoy en día el 100% de sus municipios se encuentra en proceso de desertización, creo que la respuesta apropiada es que en cien años, si las cosas siguen como van, el Cesar será un departamento estéril, inerte, donde quizás su único producto, si algo queda, será el carbón. La imagen que visualizo es la de la superficie lunar con enormes máquinas como robots, envueltas en una nube asfixiante de polvillo negro recogiendo, cargando y transportando carbón sin nada vivo alrededor.
El verde será muy tenue, los ríos se habrán secado, los animales se habrán mudado, y por supuesto los hombres, salvo unos cuantos operarios de esas fantasmagóricas máquinas para el carbón, no estarán allí tampoco. La Sierra Nevada será nevada en el recuerdo de esos vallenatos sentidos que escucharán intrigadas las generaciones futuras. Si se mantiene el actual modelo de desarrollo propuesto para el Cesar, ese es su desértico futuro, basado en una minería que anda como aplanadora, disfrazada de locomotora.
Flanqueado por la majestuosa Sierra Nevada de Santa Marta y por la serranía del Perijá, el magnífico Valle de Upar va camino a ser desierto, peleando con avidez sus regalías, pero perdiendo somnoliento su más preciado e irrecuperable tesoro: sus suelos. Todos sus sistemas naturales se encuentran tan gravemente fragmentados, que si no se protegen los remanentes que quedan hoy, no habrá cómo restaurarlos el día de mañana.
Los costos de recuperación serán tan enormes que será mejor dejar al Departamento agonizar tranquilamente, y tomarlo como uno de los peores ejemplos de manejo ambiental y social de Colombia. La pérdida del recurso suelo, esa pequeña capa de tierra sublime que nos da la comida, el más preciado de los recursos, el más difícil de reconstituir una vez perdido, significa la pérdida de la cosecha, la pérdida de la comida… y como el carbón no se puede comer, no es sustituto de la cosecha. ¿Y qué van a comer? ¿Carbón?
En el Cesar de hoy en día, noviembre del 2010, la temperatura puede oscilar catorce grados centígrados en aquellos raros potreros donde todavía quedan árboles que den sombra protectora. ¡Catorce grados centígrados! ¿Se imaginan lo que es eso? Y, en vez de tener un programa de siembra de árboles, de protección para los existentes, de incentivar mejores prácticas agrícolas, reestablecer la benéfica cobertura forestal, evitar la perdida de suelos o promover su uso racional, la opción planteada es… traer vacas Brahma de la India que aguanten más grados centígrados! ¿Cuánto vale recuperar desiertos? ¿Cuánto vale proteger lo que tenemos hoy para futuro de nuestros hijos? Y después dicen que los ambientalistas no sabemos de números.
Ahora, en términos técnicos:
De 1’278.600 Ha de área de estudio que representan 56% del área total del Cesar, tan solo el 30 % está cubierto por ecosistemas naturales y vegetación secundaria. Los remanentes de bosques secos riparios y bosques inundables (aquellos aledaños a los cuerpos de agua) se encuentran en peligro crítico, por lo que hay que conservar el 100% y el 76% de lo que queda con un agravante: los remanentes más viables de estos ecosistemas se localizan en el área de influencia minera, en títulos con PTO aprobado que aún no cuentan con licencia ambiental.
Si seguimos interviniendo lo que queda de los ecosistemas en el valle central del Cesar, se perderá el agua y el suelo de manera irremediable, para no hablar de su biodiversidad y otros bienes y servicios ambientales. Ecosistemas únicos en el país como las sabanas secas en lomerío están 100% titulados o en solicitud minera... y una vez se van, se pierden para siempre, adiós.
La pérdida de biodiversidad generada por el actual y futuro desarrollo de proyectos mineros en el valle central de Cesar es en buena medida incompensable dada la baja conectividad de los fragmentos que serían objeto de compensación.
Con los resultados del trabajo elaborado, el Cesar ya sabe lo poco que le queda de su estructura ecológica principal. Debe conservar el esqueleto verde que le queda si no quiere un futuro lunar. En el Cesar, Colombia tiene una de las deudas ambientales acumuladas más serias desde que el café, el algodón, la ganadería, y ahora para rematar la gran minería, han colaborado para su infortunio ambiental. Yo me preocuparía menos de las regalías lunares y me ocuparía muchísimo más en conservar y aumentar el verde, base de futuro a largo plazo.
EL DESAFÍO DE LA LOCOMOTORA MINERA EN UN PAÍS MEGADIVERSO
AGENDA
7:30 – 8:00 am |
Instalación
Harman Idema, Jefe de Cooperación de la Embajada del Reino de los Países Bajos en Colombia
Presentación de la metodologíaLina Zuluaga Ocampo, Directora Foros Semana |
8:00 –9:30am
|
Panel: La locomotora minera en la agenda de desarrollo El gobierno ha identificado el sector de la minería como una de las cinco locomotoras que jalonarán la economía. ¿Cuál es el modelo minero propuesto en el Plan de Desarrollo? ¿Cuáles son las consideraciones en relación con los aspectos ambientales?
Juan Mayr, Ex Ministro de Ambiente Carlos Fernando Forero, Presidente Consejo Intergremial de Minería CIMCO Guillermo Rudas, Consultor del Consejo Nacional de Planeación Alejandro Castañeda, Subdirector de Minas y Energía, Departamento Nacional de Planeación-DNP
Modera: Wendy Arenas, Directora de la Fundación Alisos
|
9:30 – 10:00 am
|
Refrigerio |
10:00 - 11:30 am
|
Panel: ¿Estamos preparados para el desafío? Una revisión de la institucionalidad ¿Cuál es la institucionalidad que necesita Colombia como país megadiverso para enfrentar el desarrollo minero y garantizar que se proteja el medio ambiente y la biodiversidad? ¿Es suficiente la institucionalidad actual? ¿Cuáles son las reflexiones en relación con el ordenamiento territorial y el licenciamiento? ¿Cuáles son las oportunidades de aprendizaje que se pueden extraer de las experiencias internacionales?
Situación actual y retos de la institucionalidad en Colombia Maria del Pilar Pardo, Gerente Gestión Ambiental Estratégica
Experiencias internacionales Ineke Steinhauer (Holanda), Secretaria Técnica de la Comisión Holandesa de Evaluación Ambiental
Comentarios (preguntas moderadas) Steve B. Kesler, Presidente de GreyStar Cristian Moreno Panezo, Gobernador de Cesar José Yunis, Representante The Nature Conservancy, Colombia
Modera: Claudia Martínez, Directora de E3 Asesorías y Ex Viceministra de Ambiente.
|
11:30 – 1:00 pm
|
Presentación de las conclusiones de las sesiones del Foro por parte de los moderadores a los miembros del conversatorio
Wendy Arenas, Directora de la Fundación Alisos Claudia Martínez, Directora de E3 Asesorías y Ex Viceministra de Ambiente
Conversatorio de Cierre: El desafío de la locomotora minera en un país megadiverso Carlos Rodado, Ministro de Minas y Energía Sandra Bessudo, Alta Consejera para la Gestión Ambiental, Biodiversidad, Agua y Cambio Climático
Modera: Alejandro Santos, Director de Revista Semana
|